I. Manifestación del riesgo
El funcionamiento del compresor de aire con fallos sin ser detectado suele manifestarse en inspecciones insuficientes, la falta de identificación de señales anómalas, la omisión del tratamiento de alarmas o el ocultamiento temporal de los defectos. Si no se establecen medidas de supervisión durante la operación, el equipo podría seguir funcionando en condiciones anormales, lo que aumenta el riesgo de daños a los componentes, interrupciones en el suministro de aire y riesgos secundarios para la seguridad.
- Los fenómenos anormales, como ruidos extraños, vibraciones, elevación de la temperatura y fluctuaciones de presión, no fueron detectados a tiempo.
- Falta un seguimiento continuo del estado de los sistemas de lubricación, refrigeración, sellado y evacuación de gases.
- La gestión de las fallas se limita a la transmisión verbal, sin registros escritos ni asignación de responsables.
II. Perfeccionar las inspecciones diarias y la monitorización del estado
Debe establecerse una lista de verificación que abarque las etapas previa al arranque, durante la operación y posterior a la parada, prestando especial atención a los parámetros de sonido, vibración, temperatura, presión, nivel de aceite, fugas y registros de alarmas. En el caso de compresores de aire de importancia crítica, se recomienda realizar comparaciones de tendencias basadas en las lecturas de los instrumentos, las curvas de operación y los datos históricos de fallos, evitando confiar únicamente en juicios empíricos.
- Establecer claramente la frecuencia de las inspecciones, los ítems a verificar y el método de registro.
- Se establece el régimen de responsabilidad por primera detección de señales anómalas; quien las detecte deberá informar y dar seguimiento a su tratamiento.
- Incluir los fallos históricos, el historial de mantenimiento y los parámetros de operación en el contenido de la transmisión de turnos.
III. Definición clara de los criterios para la determinación de fallos y los límites de la suspensión del servicio
Deberán establecerse criterios de evaluación de anomalías que resulten operativos, teniendo en cuenta la documentación técnica del equipo, los requisitos del proceso y las condiciones de seguridad in situ. En casos que comprometan la seguridad del equipo principal, provoquen fallos en el sistema de refrigeración o lubricación, generen aumentos sostenidos de presiones anormales o produzcan la inoperatividad de los dispositivos de protección, deberán definirse claramente los límites para detener inmediatamente la máquina o reducir su carga de operación, a fin de evitar que su funcionamiento con fallas agrave los daños.
- Distinguir entre el funcionamiento observable, el funcionamiento con límite de tiempo, el funcionamiento con reducción de carga y los casos en que es obligatorio detener la operación.
- Se aplicará una política de tolerancia cero ante la falla de los dispositivos de protección.
- La decisión de desactivación y las condiciones para el reinicio de la operación deberán ser confirmadas por personal autorizado.
IV. Establecimiento de medidas de funcionamiento del sistema de tutela
Para los equipos que no pueden detenerse de inmediato pero presentan anomalías, se debe elaborar un documento por escrito.Plan de operación de la supervisiónEl plan deberá incluir la descripción de la anomalía, el nivel de riesgo, las restricciones de operación, los parámetros de monitoreo, la frecuencia de muestreo, los responsables, la ruta de respuesta ante emergencias y las condiciones de finalización. Sin evaluación ni aprobación, no se permitirá mantener durante un período prolongado equipos con anomalías sin supervisión.
- Establecer personal especializado para realizar inspecciones periódicas y registrar los parámetros operativos clave.
- Establecer claramente la ruta de escalado de anomalías y detener inmediatamente la operación para realizar mantenimiento cuando se cumplan las condiciones preestablecidas.
- Durante el funcionamiento bajo vigilancia, se debe evitar la sobrecarga, el funcionamiento continuo prolongado o la operación sin supervisión.
V. Confirmación del mantenimiento en circuito cerrado y de la restauración
Tras detectar una avería, debe establecerse un registro en ciclo cerrado que abarque la solicitud de reparación, el diagnóstico, la intervención, la aceptación y la puesta en servicio. La finalización de la reparación no implica la eliminación del riesgo; antes de reanudar la operación, es preciso verificar que se han eliminado las causas de la falla, que los componentes relacionados han sido restablecidos a su posición original, que los dispositivos de protección se encuentran en buen estado y que los parámetros de funcionamiento han vuelto a sus valores normales.
- Realizar un análisis de las causas de las anomalías recurrentes, evitando limitarse a abordar únicamente los síntomas superficiales.
- Las operaciones de sustitución de piezas, ajuste de parámetros y restablecimiento de protecciones deben quedar registradas.
- Tras la puesta en marcha, se establece un período de observación intensiva; una vez se constata la estabilidad, se procede a la incorporación a las inspecciones rutinarias.
VI. Capacitación y cumplimiento de responsabilidades
El personal operativo, de mantenimiento y de gestión debe estar familiarizado con las manifestaciones anormales más frecuentes de los compresores de aire, los procedimientos de reporte y los requisitos de actuación ante emergencias. La formación deberá basarse en casos prácticos reales del lugar de trabajo, poniendo énfasis en el desarrollo de la capacidad de detección ante ruidos anómalos, olores inusuales, fugas, alarmas y desviaciones de parámetros.
- Definir claramente las responsabilidades de cada puesto para evitar que, una vez detectada una problemática, no haya quien la siga.
- Incorpore la calidad de las inspecciones, la notificación de anomalías y la prontitud en su gestión en la gestión cotidiana.
- Organizar periódicamente simulacros de escenarios anómalos para mejorar la capacidad de respuesta coordinada.
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